El gran motivo por el que Cruz Azul no pudo irse en ventaja fue el portero costarricense, que evitó una y otra vez el gol de los locales. En el primer tiempo se lució con dos atajadas monstruosas, dignas de aquel arquero que brilló en el Real Madrid: la primera fue ante un furioso remate de Paradela, y la segunda fue ante una definición a colocar de Palavecino. En la única en la que no pudo hacer nada, el balón se estrelló en el palo.
La Máquina fue, precisamente, una máquina en los primeros 20 minutos del partido, presionando a Pumas, robándole el balón en su propio campo y exigiendo un par de veces a Keylor Navas. Luego lo tuvo Palavecino. Antes, un offside le quitó la posibilidad de un penal (dudoso).










Fotos: José Luis Torales/Eikon.com.mx
