La Presidenta destacó los avances de la política nacional de ciencia, humanidades, tecnología e innovación, a casi dos años de la creación de la Secihti
Entre los principales resultados se encuentran el impulso a proyectos estratégicos, el fortalecimiento de la investigación científica, la formación de talento, la incorporación de la diáspora mexicana y el desarrollo de Coatlicue
En su Segundo Informe de Gobierno, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó que, a través de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), se impulsa la innovación soberana de México mediante 20 proyectos prioritarios, entre ellos Olinia, Kutzari, Ixtli, Apixqui y Quetzal.
La política de ciencia, humanidades, tecnología e innovación articula a personas docentes, investigadoras y estudiantes de instituciones de educación superior públicas para desarrollar proyectos estratégicos vinculados con las necesidades nacionales.
La Presidenta informó que los apoyos a proyectos de investigación científica aumentaron 193 por ciento, las becas al extranjero 70 por ciento y las estancias posdoctorales 23 por ciento. Asimismo, destacó la creación del programa Cátedra de la Diáspora Mexicana, que permitirá incorporar a 900 académicas y académicos mexicanos radicados en el extranjero a actividades de docencia e investigación en México.
Entre los proyectos destacados se encuentra Coatlicue, la supercomputadora que tendrá una capacidad estimada de 314 mil billones de operaciones por segundo y que fortalecerá el cómputo de alto rendimiento y la inteligencia artificial.
En materia educativa, Sheinbaum resaltó la expansión de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, que para 2026 contará con 13 nuevas unidades académicas en el país y una matrícula de 119 mil 280 estudiantes, como parte de las acciones para ampliar los espacios de educación superior.
La política científica impulsada por la Secihti forma parte de una visión de desarrollo sustentada en el humanismo mexicano, bajo la premisa de que el conocimiento, la innovación y las capacidades tecnológicas deben traducirse en beneficios para la población.



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